Seminario FUGA 50 años

La Fundación Gilberto Alzate Avendaño, conocida como la Alzate y, desde 2012, como la FUGA, es un establecimiento público distrital del orden descentralizado, adscrito a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, creado por el Concejo de Bogotá a finales de 1970 como una entidad de carácter netamente cultural.

Desde su creación hace 50 años, la FUGA se ha consolidado como uno de los centros artísticos y culturales de la ciudad y del país más importantes, y ha sido escenario y promotora de las más variadas expresiones creativas vinculadas a las artes plásticas, visuales, escénicas, musicales, literarias y audiovisuales, a la vez que ha fomentado la participación y la formación democrática ciudadana a través de debates, foros, seminarios y cátedras, vinculando a los artistas y a la ciudadanía en el ejercicio de sus derechos culturales. La FUGA realiza, desde su creación, un sinnúmero de actividades anuales: mantiene una amplia programación artística, académica y cultural, y un número variado de talleres de sensibilización y formación.En la última década, tras el proceso de reestructuración que ha tenido el sector cultura en Bogotá, con la transformación del Instituto Distrital de Cultura y Turismo en Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, y con la implementación del plan de recuperación del centro de Bogotá en las dos últimas administraciones distritales, la Fundación Gilberto Alzate Avendaño se ha erigido como plataforma pública líder de la transformación cultural y la revitalización del centro de Bogotá a través del arte, mediante el desarrollo y la operación de los distritos creativos del Bronx, La Candelaria y el Centro Internacional.

SEDE Y ORIGEN DE LA FUNDACIÓN 

Para la ejecución de sus actividades, la FUGA cuenta con su sede principal, ubicada en la esquina de la carrera 3a con calle 10, en el Centro Histórico del barrio La Candelaria, la cual alberga, entre otros espacios, cinco salas de exposición, dos escenarios culturales —el auditorio, con capacidad para 430 espectadores, y El Muelle, un espacio alterno al aire libre para presentaciones— y una biblioteca especializada en historia y actualidad política. Dado su crecimiento constante, para el manejo administrativo y de archivo la FUGA cuenta actualmente con dos sedes alternas: la Casa de Los Grifos y la Casa Amarilla, ubicadas sobre la calle 10 entre carreras 2ª y 3a.

La iniciativa de crear la Fundación como establecimiento público distrital dedicado a la cultura partió del Concejo de Bogotá, entidad que quiso rendir homenaje a la memoria del político Gilberto Alzate Avendaño, al conmemorarse el décimo aniversario de su muerte. Por medio del Acuerdo 12 de 1970, el cabildo bogotano aprobó la creación, ordenó la compra de una casa en la localidad de La Candelaria y destinó una partida para su adquisición, restauración y dotación. En 1971, se estableció la Junta Directiva, en 1972 se compró la casa colonial y, el mismo año, se iniciaron las labores de restauración. Poco después se legalizó su funcionamiento y se designó a Yolanda Ronga de Alzate, viuda del político, como directora ejecutiva y representante legal, cargo que ocupó desde 1974 hasta 1995.

Tras la restauración de la casa, la Fundación Gilberto Alzate Avendaño fue inaugurada oficialmente el 2 de agosto de 1974, con un concierto de la Orquesta Filarmónica de Bogotá en el que se estrenó el Himno de Santa Fe de Bogotá. Para ese momento, la sede de la FUGA contaba con un pequeño auditorio, salas de exposiciones, biblioteca, salones para usos múltiples, oficinas, área de restaurante, patio central, solar y zonas de servicios.

Por el incremento de sus actividades y para cumplir el plan misional de construir un auditorio que supliera las necesidades del sector, la FUGA compró entre 1974 y 1985 tres predios anexos, y luego se proyectó, mediante concurso, el diseño y la construcción del complejo en el área que tiene la sede en la actualidad. La construcción se llevó a cabo entre 1990 y 1994, y ofreció un cambio positivo al sector, no solo por la ampliación exponencial de su oferta cultural, sino al otorgarle a la zona un amplio parqueadero.

ARTES PLÁSTICAS Y VISUALES

Un núcleo central de la actividad inicial de la FUGA, que se mantiene hasta hoy, es la promoción de las artes plásticas y visuales. Esta labor se empezó a dar a conocer a través de la galería de arte El Punto, que posteriormente se llamó La Gruta. En 1981, con la llegada del artista plástico y museógrafo Germán Ferrer-Barrera como director artístico, pasó a llamarse Museo de Arte Actual; el museo contó con una programación regular de exposiciones de alta calidad, y con el establecimiento y la curaduría de los salones de arte y de los salones concurso. El trabajo de Ferrer-Barrera se truncó, en 1994, por su muerte repentina, justo después del reinicio de actividades de la FUGA, tras la remodelación de su sede. Desde entonces, otros artistas y gestores de altas calidades siguieron su senda y han traído a la FUGA grandes logros en lo que a artes plásticas y visuales se refiere, entre ellos Guillermo Londoño, María Elvira Ardila, Jorge Jaramillo y César Alfredo Parra, por mencionar algunos. Además de consolidar una colección pública de arte distrital, los salones de arte abrieron las puertas a un sinnúmero de propuestas, y dieron cabida a los más prestigiosos artistas nacionales e internacionales.

En una primera época se llevó a cabo el Salón Internacional de Agosto, conocido inicialmente como Salón Nacional de Artistas del MAC, y tardíamente denominado Salón Germán Ferrer-Barrera, realizado entre 1981 y el año 2000, con xxvi versiones; el Salón de Artes del Fuego, que tuvo su primera versión en la FUGA en 1981 y que se extendió hasta 2008; el Salón Nacional del Vitral, cancelado después de su primera edición, y que dio pie a la creación del Salón de Nominados al Premio Gilberto Alzate Avendaño-Bolsa de trabajo, evento lanzado a comienzos de 1981, dirigido a artistas nacionales y extranjeros menores de 30 años, del que se realizarían diez versiones entre 1981 y 1998.

Después de la salida de Yolanda Ronga, y tras el paso de Jairo Alberto Escobar y María del Rosario Valderruthen Bueno, Ana María Alzate asumió la dirección de la FUGA entre 2001 y 2014. Apoyada en María Paola Rodríguez Prada y luego en Jorge Iván Jaramillo Jaramillo, quien asumió la dirección de Artes Plásticas desde 2003, se adelantó una intensa labor que dio como resultado la profesionalización de actividades en cuanto a las artes plásticas y visuales se refiere. Adicionalmente, los cambios en el manejo del sector cultura con la creación de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte en 2006, que reemplazó al Instituto Distrital de Cultura y Turismo (IDCT), hicieron que las gerencias que este último ostentaba se ubicaran en las entidades del sector durante su transición: música, danza, arte dramático y los escenarios fueron asignados a la Orquesta Filarmónica de Bogotá, mientras que artes plásticas y visuales, literatura y audiovisuales fueron asignadas a la FUGA. Por esta razón, entre 2008 y 2010, la FUGA tuvo tres gerencias o coordinaciones para liderar estas áreas. Luego, con la creación del Idartes en 2010 y su puesta en funcionamiento, las seis gerencias de las artes y la gestión de los equipamientos pasaron a la nueva entidad.

El fuerte apoyo a las artes plásticas y visuales que por tradición tenía la FUGA, y la asunción de la Gerencia de Artes Plásticas y Visuales del antiguo IDCT, consolidaron espacios para la promoción y el fomento de estas artes mediante el otorgamiento de estímulos y la construcción de nuevos proyectos especiales creativos, entre ellos tres nuevos salones: el Salón de Arte Bidimensional, creado en 2003 y que se mantuvo hasta 2013, con seis ediciones; y los salones de Arte Universitario y Nacional de Arte Digital, realizados en colaboración con la Academia de Artes Guerrero. En la actualidad, la FUGA organiza una Bienal de Artes Plásticas y Visuales, dirigida a artistas mayores de 35 años con amplia trayectoria, que en 2021 realizará su sexta versión y el Premio Salón de Arte Joven, dirigido a artistas menores de 35, que celebró su tercera versión en 2019 y cumplirá su cuarta en 2022.

Asimismo, se iniciaron otros programas en artes plásticas y visuales: el Programa Beca de Curaduría Histórica, que viene rescatando la obra de diversos artistas y que ha dado pie a un gran número de publicaciones en investigación (Feliza Bursztyn, Bernardo Salcedo, Judith Márquez, Lucy Tejada y Marco Ospina, entre muchos otros) y que, desde 2017, además de la beca en investigación dedica parte de su presupuesto a la producción curatorial para la realización de exposiciones; la revista de circulación internacional Errata#, creada en 2009, publicación que posteriormente fue asumida por el Idartes; y otros programas que a la fecha se mantienen, si bien ya no dirigidos directamente por la FUGA, sino por otras entidades del sector como el mismo Idartes: Plataforma Bogotá, Laboratorio Interactivo de Arte, Ciencia y Tecnología; El Parqueadero; el escenario CABEZAderatón, y CK:\WEB. Desde 2012 hasta 2016, se llevaron a cabo las Vitrinas del Arte, una alternativa de circulación del arte en centros comerciales de Bogotá. 

La Gerencia de Artes Plásticas, primero, y en la actualidad la Subdirección Artística y Cultural de la FUGA, han dado gran relevancia a las residencias artísticas, que han abierto espacios de intercambio y cooperación artística con otros países, con lo que se ha logrado dar mayor proyección internacional a la producción de los creadores bogotanos.

LA BIBLIOTECA Y LAS TERTULIAS, CÁTEDRAS Y FOROS

Los programas desarrollados por la FUGA tuvieron un impacto temprano en la ciudad de Bogotá. Se hicieron particularmente famosas en los primeros años las tertulias organizadas por artistas, académicos e intelectuales, quienes se alternaban exponiendo temas de interés general. 

La consolidación de estos espacios se logró gracias al establecimiento de la biblioteca, la cual inició como una pequeña sala de lectura a partir de donaciones y la compra directa de ejemplares. Gracias a la frecuente destinación de recursos para su fortalecimiento, desde 1980 fue preciso contar con un funcionario de tiempo completo para la catalogación y atención a los usuarios y es cuando se decidió especializarla en historia política. Para 1999, la biblioteca contaba con más de 2.500 publicaciones y, en la actualidad, suma más de 75.000 entre libros y acervo hemerográfico.

Además de los coloquios propiciados en torno a la revista Errata#, enmarcados en la programación de foros democráticos, la Cátedra Bogotá y la Cátedra de Historia Política de la FUGA abrieron espacios de encuentro, reflexión y discusión en torno a temáticas relacionadas con la historia y la actualidad política del país y con Bogotá, a través de seminarios y conferencias impartidos por los más reconocidos expertos. Esta última fue reactivada el presente 2020 por la Subdirección para la Gestión del Centro, mediante una serie de conferencias titulada “Las mujeres desde la revolución cultural de los años 60”, a cargo de la historiadora Diana Uribe.

La Cátedra Bogotá, por su parte, abordó en sus diferentes momentos la temática asociada a la construcción de ciudad, analizando problemas y proyectos específicos del Distrito Capital y sus relaciones con la región central y la nación. 

Por otra parte, y a fin de visibilizar las labores desarrolladas en las diferentes áreas de las artes y la cultura, así como para dejar memoria, la FUGA ha tenido por costumbre publicar catálogos, libros y revistas que den cuenta de ello, labor que ha ido incrementándose con el paso de los años gracias al apoyo y la gestión de las distintas direcciones de la entidad, así como por el impulso de su equipo misional.

MÚSICA, TEATRO Y DANZA

Desde la década de los ochenta, la FUGA se ha servido de la figura de las convocatorias para presentar en sus escenarios las más diversas manifestaciones artísticas, abriendo espacios a nuevos talentos y a artistas consagrados, y ofreciendo siempre espectáculos de calidad, para lo cual destina parte importante de su presupuesto. Aunque por razones de índole presupuestal el número de presentaciones varía a lo largo de los años, la FUGA ha llegado a organizar más de 450 eventos por año asociados a las artes escénicas, y ha consolidado proyectos especiales dirigidos a diferentes públicos y grupos poblacionales o ha promovido viejos y nuevos géneros y propuestas.

En cuanto a la música, además de las variadas presentaciones de toda índole, muchas impulsadas dentro del programa de estímulos adelantado inicialmente por iniciativa de la FUGA y luego en articulación con las demás entidades adscritas a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, algunos programas musicales se han consolidado en diferentes épocas durante estos 50 años. Entre ellos es preciso mencionar la Peña de Mujeres, Nite n’ Rock, Conectados y Música en El Muelle.

Pero, sin duda, uno de los programas que ha impactado más positivamente al centro de Bogotá es el Festival Centro, que congrega la más variada programación musical, con agrupaciones nacionales y extranjeras, y que durante varios días de cada enero no solo ocupa los escenarios de la FUGA, sino otros del centro de la ciudad. El Festival, creado en 2009, cumplió este 2020 su versión número 11.

Del teatro y la danza también pueden abonarse grandes logros. Siempre han sido abundantes las presentaciones teatrales y de danza, realizadas muchas de ellas a partir del portafolio de estímulos de la FUGA, así como los aportes de diversos creadores y gestores de las artes escénicas. Durante más de una década se realizó el programa Funciones Estelares, que convocó además el Premio Bienal, y en los últimos dos años se han adelantado otros programas, como Asómate a tu Ventana y A Cielo Abierto, que llevan programación artística a las localidades de Bogotá. Durante el 2020 se realizó además el I Festival Virtual Fúgate al Centro, que persigue la reactivación de los grupos artísticos de las tres localidades del centro. El Auditorio de la Fuga ha sido además uno de los escenarios predilectos para las presentaciones del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

TALLERES 

Casi desde su creación, la FUGA venía adelantando con frecuencia, pero sin continuidad, su actividad pedagógica, con clubes artísticos y talleres de corta duración. Bajo este segundo formato se dictaban talleres de plastilina, de teatro, de máscaras, entre otros, a los cuales asistían niños de las escuelas del Distrito. Desde el año 2002, los talleres se organizan en forma regular hasta alcanzar un nivel e importancia que una década después se inscribían más de tres mil usuarios por año. Los talleres, pensados inicialmente para beneficiar a la población del centro histórico de Bogotá, gracias a la calidad de sus programas y a la facilidad de acceso, poco a poco cobraron tal auge y aceptación que gente de todas partes de la capital asistía a ellos. Fueron gratamente aceptados además por la variedad de su oferta: danza, música, teatro, narración oral, cerámica, literatura, fotografía digital, cine y video, poesía, caligrafía, técnicas de redacción y papiroflexia, entre otros.

Más recientemente, los talleres de la FUGA se han centrado en impactar de nuevo a la población del centro, especialmente a grupos poblaciones específicos, como habitantes de calle, adultos mayores, personas con discapacidad, niños y niñas en situación de vulnerabilidad, entre otros.

LA FUGA, EL BARRIO LA CANDELARIA, EL CENTRO DE BOGOTÁ Y LOS DISTRITOS CREATIVOS

Desde su inauguración oficial en 1974, la FUGA estableció una relación muy cercana con artistas, residentes y amigos del centro histórico, a través de actividades tan importantes como las bienales de La Candelaria (realizadas hasta 1988). Y así como los talleres impactaron a la ciudad, y en particular a las localidades del centro, también lo han hecho algunos programas dirigidos a la recuperación de la zona, para cumplir con lo pactado en los planes de desarrollo de los últimos años. Entre estos se cuentan los desarrollados dentro del llamado Corredor Cultural Centro o los de apoyo a las Ciudadanías Juveniles, que realizan presentaciones artísticas, foros y debates para acercar el arte y la cultura a los habitantes del sector.

Con la salida de Ana María Alzate en 2014, la asunción de Clarisa Ruiz Correal como directora encargada por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá de ese entonces, pero más especialmente con la llegada de Mónica Ramírez Hartmann en 2016 y de Adriana Padilla Leal en 2020, los cambios han sido vertiginosos. Durante estos últimos años se iniciaron el proceso de planeación estratégica y la búsqueda de una nueva dirección que permitieran al Distrito contar con una entidad que atendiera lo específicamente cultural —la riqueza de poblaciones, lenguas, culturas festivas, culturas corporales, gastronomías, entre otras expresiones—, destacando los proyectos que atienden el reconocimiento y la preservación de la diversidad cultural, todo ello dirigido especialmente a los habitantes de las localidades de Los Mártires, Santa Fe y La Candelaria. Esto hizo que muchos programas originados y emprendidos en la FUGA pasaran a otras entidades. Asimismo, el auditorio y la sede principal entraron en obras en los últimos años, lo que demandó una pausa necesaria en las actividades que ha abierto además la posibilidad de pensar y entablar nuevas propuestas para beneficio de la ciudad.

Sin duda, uno de los mayores retos de la FUGA en este momento y hacia el futuro es la administración y el desarrollo de tres distritos creativos de Bogotá: La Candelaria, el Centro Internacional y el Bronx. Todo empezó en el año 2016 cuando se decidió acabar con una de las zonas más peligrosas de la ciudad, el “Bronx”. En el corazón de Bogotá, y en un área de 35.000 metros cuadrados, se desarrolla desde 2017 un lugar conformado por dos edificios de interés cultural que están en recuperación, la antigua Facultad de Medicina de la Universidad Nacional y La Flauta, junto con la vía que los separa, denominada La Milla, y a la que se sumará una nueva construcción, el Edificio Creativo, que abarcará el área de 44 antiguos predios del Bronx, integrando la famosa calle conocida como “la L”. El Bronx Distrito Creativo (BDC) tiene por objetivo reunir a los diferentes sectores de las industrias creativas y quiere convertirse en un espacio importante de la cultura en la ciudad; un lugar en el que las artes, la cultura y el emprendimiento serán los ejes de la transformación que Bogotá necesita y que, sin duda, por 50 años ha liderado también la Fundación Gilberto Alzate Avendaño.

A lo largo de este primer medio siglo, la FUGA ha recorrido un camino de consolidación y crecimiento ejemplar, que la ha hecho una de las entidades culturales más queridas por los habitantes de la ciudad. Y gracias a los nuevos retos que ahora afronta como plataforma cultural que lidera la transformación cultural y la revitalización de las tres localidades del centro de Bogotá a través del arte, será con toda seguridad faro y guía en la búsqueda de una sociedad más justa y en el mejoramiento continuo de la vida de los bogotanos.